Putin y Erdogan abordarán mañana en Sochi la situación en Siria

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan y el presidente ruso, Vladimir Putin. EFE/Archivo

Moscú, 16 sep (EFE).- Los presidentes de Rusia, Vladímir Putin, y Turquía, Recep Tayyip Erdogan, se reunirán mañana en la ciudad rusa de Sochi para abordar la situación en Siria, así como asuntos relativos a la cooperación bilateral, informó hoy el Kremlin.

Ambos dirigentes “debatirán asuntos de actualidad de la cooperación bilateral y la problemática del arreglo sirio”, se afirma en un breve comunicado de la Presidencia rusa.

Putin y Erdogan se vieron el pasado día 7 en Teherán en la cumbre tripartita sobre Siria que mantuvieron con su homólogo iraní, Hasan Rohaní, y en la que el presidente turco pidió un alto el fuego en la provincia siria de Idleb.

Rusia e Irán, que insisten en la necesidad de combatir a los terroristas, respaldan los planes del régimen del presidente sirio, Bachar al Asad, de lanzar una ofensiva sobre la provincia de Idleb, en el noroeste de Siria.

Ese territorio, fronterizo con Turquía, acoge a unos 3 millones de personas, entre ellas un buen número de desplazados de antiguos feudos insurgentes que ya fueron conquistados por las fuerzas gubernamentales sirias.

Ankara insiste que una ofensiva militar podría significar una catástrofe para la población civil y desencadenar una nueva oleada de refugiados que intentarían ponerse a salvo en Turquía.

“Estamos listos para asumir un papel en la lucha contra el terrorismo. Pero estamos en contra de que, con ese pretexto, se ataque a mujeres, niños, civiles”, reiteró este viernes el ministro de Asuntos Exteriores turco, Mevlüt Çavusoglu.

Estados Unidos también ha exigido que Rusia e Irán detengan la ofensiva de las tropas de Al Al Asad contra Idleb.

“Cuando Rusia y el régimen de Al Asad dicen que quieren luchar contra el terrorismo, realmente quieren decir que quieren bombardear escuelas, hospitales y casas. Quieren castigar a los civiles que tuvieron el valor de levantarse contra Al Asad”, denunció la embajadora estadounidense ante la ONU, Nikki Haley.