La revancha Golovkin contra Canelo quedó pactada y cerrada para el 15 de septiembre

Saúl “Canelo” Álvarez, boxeador mexicano. EFE/Archivo

Nueva York, 13 jun (EFE).- La esperada revancha entre el púgil kazako Gennady Golovkin y el mexicano Saúl “Canelo” Álvarez quedó pactada de nuevo para que ambos se enfrenten el próximo 15 de septiembre después que se había informado anteriormente que estaba “muerta”.

La información fue confirmada por el dueño de la compañía Golden Boy Promotions, Oscar De La Hoya, quien lleva los intereses de Álvarez y lo hizo dos horas después que había pasado el limite establecido para que se pudiese cerrar.

“Feliz de informar que sí tenemos pelea el 15 de septiembre”, expresa el tuit del excampeón, quien horas antes mencionó que no había posibilidades que se diese.

A pesar de la confirmación ofrecida por De La Hoya todavía no se conocen detalles de cuál fue el acuerdo entre las dos partes que hizo que las negociaciones diesen un giro completo de 360 grados.

Al mediodía del miércoles se cumplió el plazo puesto por Golden Boy Promotions, y no se había llegado a un acuerdo para pactar la revancha en septiembre con Golovkin, quien no consideró justa la oferta que presentó Golden Boy Promotions por enfrentarse a Álvarez.

El promotor de Golovkin, Tom Loeffler, confirmó entonces que continuaba conversando con el presidente de Golden Boy Promotions, Eric Gómez.

“No sé si tengamos más tiempo, esa es la cuestión, no hubo acuerdo cuando se cumplió el plazo, pero no está muerta (la pelea), estamos esperando algunas firmas de varias cosas de interés”, valoró Loeffler antes que se conociese el Twitter de De La Hoya, quien había acusado a Golovkin ser el único que no quería la pelea.

La disputa estaba en que Golovkin, de 36 años, quería el 50 por ciento del porcentaje de ganancias y De La Hoya le ofrecía el 42,5 por ciento para que el púgil mexicano recibiese el 57,5.

Ahora se cree que el acuerdo final podría haber quedado en la contraoferta que hizo Golovkin de un 45 por ciento para él y el 55 para Álvarez, que no pudo cumplir con la primera fecha de la revancha que había sido establecida para el pasado 5 de mayo.

Pero tuvo que cancelarse por los problemas de dopaje que protagonizó Álvarez, de 27 años, y que le costaron una suspensión de seis meses por parte de la Comisión Atlética de Nevada.

Los promotores de ambos púgiles esperan que el segundo duelo que van a protagonizar sea aun más rentable que el primero que tuvieron en el 2017, cuando el combate acabó en escándalo después que los jueces dieron un polémico combate nulo cuando la mayoría vio a Golovkin como claro ganador.

Los púgiles también esperan conseguir la mejor bolsa que hayan recibido como profesionales al ser también considerados como entre los mejores del momento.

El nulo que se dio en el primer duelo entre ambos púgiles cuando se enfrentaron el pasado septiembre permitió a Golovkin seguir con el invicto y mantener los títulos del peso mediano de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), el Consejo Mundial de Boxeo (CMB) y Federación Internacional (FIB).

Pero en mayo, Golovkin iba a buscar ante Canelo la vigésima defensa de su título mundial de peso mediano, igualando la marca de Bernard Hopkins.

Sin embargo, los problemas de dopaje de Álvarez por niveles bajos de clembuterol evitaron que se realizara la pelea, y al final tuvo que enfrentarse al armenio estadounidense Vanes Maritrosyan, al que venció y estableció la marca deseada.

Pero el pasado 6 de junio, la FIB despojó a Golovkin del título debido a que no estuvo dispuesto a enfrentar al invicto ucraniano Sergiy Derevyanchenko antes del 3 de agosto, como le había ordenado el organismo.

Golovkin quedó ahora como campeón de la AMB y del CMB, que de no haber aceptado el duelo con Álvarez, le hubiese obligado a enfrentarse al campeón interino, el texano Jermall Charlo.

Aunque todavía no se conoce cual será la sede que acoja al nuevo duelo entre Golovkin y Álvarez, los primeros deseos mostrados por el campo de Álvarez habían sido los de repetir también escenario con la disputa en el T-Mobile Arena de Las Vegas, donde se vendió todo el aforo del recinto cubierto y dejó una taquilla superior a los 27 millones de dólares.