Italia y Francia estrechan lazos para una mayor cohesión en el corazón de la UE

El presidente galo, Emmanuel Macron (i), y el primer ministro italiano, Paolo Gentiloni (d), ofrecen una rueda de prensa tras su reunión en el Palacio Chigi en Roma (Italia) hoy. EFE

Roma, 11 ene (EFE).- Italia y Francia preparan un nuevo tratado bilateral que servirá a su vez como una “matriz para la refundación” europea, avanzaron hoy en Roma el presidente francés, Emmanuel Macron, y el primer ministro en funciones italiano, Paolo Gentiloni.

Este nuevo documento se conocerá como “Tratado del Quirinal” (la sede de la Jefatura del Estado italiano) y para su elaboración ambos líderes han instituido sendos grupos de trabajo que presentarán el resultado de su labor en la próxima cumbre bilateral de este 2018.

“Cooperamos desde siempre en un modo extraordinario pero estamos convencidos de que (el tratado) puede hacer aún más fuertes y sistemáticas nuestras relaciones”, señaló Gentiloni tras reunirse con Macron en el Palacio Chigi, sede de la Jefatura del Gobierno italiano.

El presidente francés defendió que el documento tenderá a “dar un marco a la cooperación ya existente y a estructurar nuevas formas de colaboración y ambiciones” entre Italia y Francia.

Un acercamiento en el ámbito cultural, lingüístico, educativo y sobre todo económico para dos países con un intercambio comercial de 80.000 millones de euros al año, lo que les hace ser en cada caso y respectivamente el segundo de sus socios comerciales y económicos.

Pero el tratado también servirá como “matriz para la refundación” de la Unión Europea (UE), destacó Macron, al afianzar las relaciones de dos países fundadores del proyecto comunitario.

En este sentido Macron aclaró que el acercamiento con Roma no va en detrimento de las relaciones de París con Alemania, con la que Francia ya suma más de medio siglo del “Tratado del Eliseo” (1963), que puso fin a siglos de enemistad y guerras entre ambos.

“Hay una relación franco-alemana estructural y en el origen de Europa y cuando Francia y Alemania no logran ponerse de acuerdo, Europa no logra avanzar. Pero esa relación no es exclusiva”, alegó Macron, para quien el vínculo con Italia es “otra historia”.

“Se trata de vínculos culturales, una amistad especial y específica. Y no compite ni es inferior sino perfectamente complementaria con el vínculo franco-alemán”, justificó.

En este sentido aseguró que el proceso de integración europea a dos velocidades “ya existe” e insistió en la necesidad de buscar el modo de “acelerarlo”.

Por su parte Gentiloni destacó que “Italia, Alemania y Francia deben ser las promotoras de una Europa más ambiciosa” y, por ello, el hecho de que las relaciones entre ellos se estructuren mejor “es absolutamente fundamental”.

El mandatario francés consideró que 2018, tras una década de grave crisis económica en el continente, se presenta como una “oportunidad inédita” para tomar decisiones “importantes” en materia migratoria, de defensa, de innovación digital o económica.

“Debemos preparar la refundación para el decenio que nos espera. Si ha habido titubeos es porque faltaba perspectiva a largo plazo. Nuestra intención común es reconstruir Europa para hacerla más democrática y soberana”, defendió Macron.

El primer ministro en funciones italiano abogó por una Europa que en 2018 “dé pasos adelante en inversiones, complete la Unión Monetaria e impulse el trabajo” y aseguró que “nadie está excluido” de esta intención.

No obstante, subrayó que “un tren no puede estar condicionado por el vagón más lento” por lo que indicó que Italia y Francia “seguramente” avanzarán junto a Alemania “en algunas propuestas”.

Preguntado sobre si una Europa a varias velocidades no nutrirá a los amenazantes movimientos populistas, Macron culpó de su aparición al abandono de la ambición en el proyecto y apostó por una UE “más soberana, unida y democrática” como antídoto contra quienes “tratan de fracturar Europa y replegarla a los nacionalismos”.

Por ello defendió una de las propuestas candentes del debate europeo, las listas electorales trasnacionales, que en su opinión permitirán “percibir la fuerza de una ‘demos’ europea”.

Con su reunión con Gentiloni el mandatario francés puso fin a una visita oficial a Italia en la que se ha reunido con el jefe del Estado, Sergio Mattarella, y además ha visitado los restos arqueológicos de la “Domus Aurea”, la que fuera residencia del emperador Nerón, en el monte Palatino.

Pero sobre todo acudió a Italia para asistir el miércoles a la cuarta cumbre de países del sur de la UE, en la que se abordó un tema que volvió a salir a relucir hoy: la inmigración.

Macron felicitó al Gobierno italiano por la reducción de inmigrantes por el Mediterráneo Central en 2017, un 30 % menos que el año pasado, y pidió acabar con “las profundas disfunciones” del Reglamento de Dublín, que regula el asilo en la UE.

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