El primer ministro Abiy Ahmed revoluciona Etiopía en solo 100 días

El primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed. EFE/Archivo

Adís Abeba, 11 jul (EFE).- El primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed, cumple hoy cien días en el poder en los que ha consumado tantas de sus promesas de “un futuro mejor, más democrático y más justo” que ha causado una verdadera revolución en su país.

El pasado 2 de abril, el joven y carismático político procedente de una de las zonas etíopes más conflictivas, Oromía, hogar del mayor grupo étnico de Etiopía, se convirtió en el tercer primer ministro del país desde la caída en 1991 del Gobierno comunista.

En poco más de tres meses, Abiy, de 41 años, se granjeado ya, con su aperturismo y reformas, comparaciones con líderes como el sudafricano Nelson Mandela, el estadounidense Barack Obama o el canadiense Justin Trudeau.

Sus decisiones van desde levantar el estado de emergencia que su antecesor, Hailemariam Desalegn, impuso el día después de dimitir en febrero, hasta quitar la etiqueta de “grupo terrorista” a tres grandes partidos opositores, pasando por la liberalización de empresas estatales y la firma de la paz con Eritrea.

“Abiy está haciendo exactamente lo que prometió en su toma de posesión ante el Parlamento”, explica a Efe el periodista y experto político etíope Yohannes Anberbir.

La última gran medida tomó forma este mismo lunes, cuando Eritrea anunció que Abiy había firmado con el presidente eritreo, Isaias Afwerki, una declaración “de paz y de amistad”, donde figura que “el estado de guerra ha acabado”.

Los dos países eran enemigos desde la independencia de Eritrea en 1993 y la posterior guerra (1998-2000).

El Acuerdo de Paz de Argel, firmado a finales de 2000, no sirvió para mejorar la relación de ambos países, algo que sí ha logrado Abiy en un tiempo récord, al conseguir también restablecer sendas embajadas y reanudar el comercio y transporte bilaterales.

Incluso Abiy aprovechó su visita a Asmara para pactar el uso de puertos en el país vecino, algo que ya logró en viajes a Yibuti, Kenia, Somalia y Sudán, en una política sin precedentes para impulsar las salidas marítimas de esta nación que, además, aspira bajo su mandato a resucitar la difunta Armada etíope.

El mandatario también ha impulsado una apertura democrática casi inédita: “Nosotros, los etíopes, necesitamos democracia y libertad, algo que es innato en nosotros”, adelantó en su discurso de investidura, en alusión al Gadaa, un sistema democrático tradicional de los oromo.

“Abiy Ahmed ha anunciado literalmente la salida oficial del pasado”, sentenció el fundador del Addis Fortune -el mayor semanario en inglés del país-, Tamrat Giorfis, tras escuchar el renovador discurso de jura del cargo.

Así, el mandatario ha tendido la mano a la oposición, en un país donde todos los escaños del Parlamento están ocupados por la coalición gobernante, el Frente Democrático Revolucionario Etíope (EPRDF), que ganó las elecciones con una abrumadora mayoría en 2015, entre acusaciones de fraude y de perpetuar un sistema democrático testimonial.

Abiy se ha reunido ya con miembros de algunos partidos, y otros, como el mayor grupo armado de la oposición etíope en el exilio, Ginbot 7, han valorado ese “giro democrático” anunciando la suspensión de su actividad armada.

En el terreno económico, en un país con un modelo aún influenciado por la época comunista, Abiy ha apostado por liberalizar parcialmente algunos sectores y abrir a las inversiones privadas grandes compañías estatales, como la aerolínea Ethiopian Airlines o la de telecomunicaciones Ethio-Telecom.

Según Yohannes, Abiy ha tomado decisiones que muchos creían impensables hasta el punto de que algunos políticos de la vieja guardia han presentado su dimisión. Y a los que no han renunciado, Abiy no ha dudado en despedirlos.

“Incluso -subrayó-, (Abiy) ha tocado algunas de las estructuras militares y de seguridad más temidas al hacer cambios de liderazgo”.

Sin embargo, esta revolución no ha gustado a todo el mundo, lo que quedo patente el pasado 23 de junio cuando una granada explotó en una manifestación de apoyo a Abiy en Adís Abeba, que se saldó con dos muertos y más de 160 heridos.

Y, entre los frentes abiertos que tiene Abiy, está la violencia entre etnias del sur de Etiopía, que desde principios de junio ha provocado casi un millón de desplazamientos internos, según la ONU.

Omer Redi

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