El brasileño que tuvo por menos tiempo el récord mundial de triple salto

El ex atleta Nelson Prudencio sostiene la antorcha de los Juegos Panamericanos Brasil 2007 frente al estadio Pacaembu en la ciudad de Sao Paulo. EFE/Archivo

Río de Janeiro, 12 ago (EFE).- “El brasileño que anotó en triple salto el récord que tuvo el menor tiempo del mundo en la prueba con más plusmarcas batidas de forma seguida en la historia olímpica”. De esta forma enrevesada, en tono de broma, describían sus amigos a Nelson Prudencio, cuya hazaña en los Juegos Olímpicos de México 1968 cumple 50 años.

Prudencio, fallecido en 2012, fue uno de los protagonistas de una de las disputas más emocionantes de aquellos Juegos cuando el 17 de octubre de 1968 formó parte, con el soviético Viktor Saneyev y el italiano Giuseppe Gentile, de un trío que rompió el récord mundial y olímpico de salto triple en nueve oportunidades en tan solo cuatro horas.

El récord mundial antes de la disputa en México era de 17,03 metros, que al final el soviético subió hasta 17,39 metros para quedarse con el oro. Antes del último salto de Saneyev, Prudencio llegó a ser propietario del récord, con 17,27 metros, pero su dicha solo duró algunos minutos y tuvo que conformarse con la plata.

“Cuando salté y vi que en el tablero decía ‘nuevo récord mundial y olímpico’, me desmoroné. Ya estaba en el Olimpo. No competía por el oro. Mi objetivo no era la medalla”, recordó el atleta, entonces con 24 años, en una entrevista varios años después de su hazaña.

“Prudencio alcanzó algo extraordinario sin nunca haber competido en el exterior ni ser considerado un atleta de elite. Marcó el récord con gran facilidad en su segundo salto, pero en la secuencia fue superado”, dijo en entrevista a Efe el profesor de educación física Miguel de Arruda, su amigo y hoy director de la Facultad de Educación Física de la Universidad de Caminas (Unicamp).

“Por eso bromeábamos con él. Le decíamos que era el brasileño que había hecho el récord mundial que menos duró en el mundo: 30 minutos entre su salto y el del soviético”, agregó Arruda, que fue compañero de Prudencio en la Facultad de Educación Física de Sao Carlos, en donde ambos se formaron.

Arruda recuerda que la medalla de Prudencio fue “fenomenal” para el atletismo brasileño y una “proeza fantástica” debido a que en la época el atleta casi no estaba preparado para una competencia de ese nivel y casi nunca había competido en el exterior.

“Estaba muy bien preparado pese a que se entrenaba poco. Pero para competir en México sí se entrenó mucho. Y las cosas se juntaron: su don para el salto, los entrenamientos que alcanzó a realizar en México y el hecho de competir en una ciudad de gran altitud, que favorece el desempeño”, explicó.

Reconoce, sin embargo, que su amigo tenía un potencial físico excepcional para el salto y un toque natural para el atletismo, especialmente para el salto triple. “Nunca intentó otra prueba porque su don era para los tres saltos”, dijo.

“Él consiguió su medalla en la competición en que más récords de salto triple se batieron en una misma prueba. Prácticamente a cada salto de los finalistas un nuevo récord era registrado. Ello muestra el nivel técnico de la prueba en México”, explicó.

De acuerdo con Arruda, hasta ahora se atribuye la secuencia de récords a los efectos positivos para los atletas de la altitud de México, pero en ningún otro lugar, incluso de gran altitud, se registraron tantos récords de salto triple.

Afirmó que, incluso con la plata, el atleta brasileño siempre criticó su propio resultado.

“El decía que no saltó lo que podía haber saltado porque tuvo que disminuir la velocidad cuando se disponía a hacer el primer salto, al creer que iba a quemar su salto. Por eso no consiguió dar el impulso que quería”, dijo.

Prudencio, nacido en la pequeña ciudad de Lins en 1944 y que murió a los 68 años en Sao Carlos en 2012 víctima de cáncer en el pulmón, aún consiguió un bronce en triple salto en los Juegos Olímpicos de Múnich en 1972.

Se le considera como uno de los mayores atletas de la historia de Brasil, junto a especialistas en salto triple Adhemar Ferreira da Silva (1927-2001) y Joao Carlos de Oliveira (Joao do Pulo, 1954-1999), también plusmarquistas.

Tras retirarse de las pistas, Prudencio estudio educación física, especialidad en la que obtuvo una maestría y un doctorado, y fue profesor de la disciplina “Atletismo y Teorías de Entrenamiento” en la Universidad Federal de Sao Carlos desde 1974.

“Fue profesor de la Universidad de Sao Carlos tras especializarse teóricamente en el salto. Escribió incluso una tesis sobre la metodología para el entrenamiento del salto”, aseguró su amigo.

Prudencio, que era vicepresidente de la Confederación Brasileña de Atletismo cuando murió, también se dedicó a identificar talentos para su especialidad.

“No llegó a ser entrenador porque lo que le gustaba era dar clases y no entrenar a otros, pero conseguía identificar una joya que podía ser pulida”, aseguró Arruda.

Por Carlos A. Moreno